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El Hogar Transitorio Santo Toribio de Mogrovejo se fundó en el año 2009

a través de una solicitud a la Iglesia de Lima de parte de los voluntarios que realizaban labores en el Hospital Nacional Dos de Mayo; con el objetivo de ofrecer la estadía temporal y alimentación a las personas enfermas y a los acompañantes.

Dichas personas son provenientes de distintas regiones del país, quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad imposibilitadas de poder costear un hospedaje y la alimentación.

Las Hermanas

Las hermanas son parte de la Congregación de las Ministras de los Enfermos de San Camilo, fundada el 23 de enero de 1829, en todos los lugares continúan irradiando el carisma de la Beata Barbantini, anunciando a los enfermos y los que sufren la ternura y la misericordia del Señor.

Para ello trabajan en los diversos campos, en la prevención, la formación y la evangelización, dando la prioridad a las zonas más vulnerables. Las hermanas administran la Casa Hogar, en conjunto con el equipo multidisciplinario acogen y asisten de manera integral a las personas albergadas siguiendo el carisma de su fundadora, la misión también se extiende a la evangelización y otras actividades pastorales.

Hermana Dilce

Soy Hermana Dilce Pasini, brasileña, Directora General del hogar Santo Toribio de Mogrovejo. Para mí es una alegría muy grande poder desempeñar mi misión de ministras de los enfermos de San Camilo en este hogar y poder atender nuestros hermanos que vienen de provincia para sanar su salud. Cada día busco servirlos como si estuviera sirviendo el proprio Cristo enfermo.

Hermana Idilia

Me encuentro en esta hermosa obra, junto a la casa hogar desde enero 2022. Soy brasileña y misionera desde hace 40 años en la Congregación; ahora estoy a disposición, sirviendo a los que necesitan de un lugar para poder ser atendido en su salud física, contribuyendo con un hermoso equipo a una atención integral para los albergados; me siento agradecida por la misión confiada, dando lo mejor de mí.

Hermana Lucía

Soy hermana Gecilda Selli, responsable de la cocina de la casa hogar. Es para mí una gratitud muy grande a Dios y a nuestra congregación poder ejercer esta labor en beneficio de las personas que vienen hospedarse en esta casa por necesidad de salud.

Fue CONADIS quien me llevo a la casa donde encontraría mi recuperación general. Nunca pensé recuerdo haber llegado a la casa hogar, casa transitoria para personas de provincia pero yo siendo de la capital, fui aceptado y rápidamente ubicado en un cuarto con otros hermanos que pasaban seguramente suerte parecida, siendo también personas de diferentes costumbres ya qué venían de distintos lugares.

Me di cuenta que la frecuencia con que se rezaba en el hogar es de gran utilidad, de la misma forma la cantidad de cantos eclesiales que reviven mi niñez.

Casa hogar Santo Toribio de Mogrovejo, tiene como directora a la madre Dilce de la congregación de la Ministras de los enfermos de San Camilo, junto con la madre Jacinta, la madre Teresa.

Benditas madres, que gracias a ellas he podido engordar un poco y mejorar el espíritu que Dios da con generosidad. De la misma manera conseguir casi seis meses de abstinencia al consumo del alcohol y la droga, que me tenía reventando y con que llene mi vida pasada.

Agradezco a la madre Dilce toda la ayuda recibida, y el apoyo de las madres y a las jóvenes que están en formación.

Gracias, a todos los que hicieron posible que yo me alejara de la droga y el alcohol y consiga estar sobrio y con muchas ganas de seguir viviendo.

Guillermo Alayza Arias

Agradezco a Dios por avernos bendecido con una linda casa y en ella está el espíritu santo, nuestro señor Jesucristo quien nunca nos abandona el siempre está con nosotros sus hijos el nos ha enviado ángeles en la tierra de mi Perú. Ellas son las hermanas Ministras de los Enfermos, al igual que el Monseñor Adriano Tomasi, madre Dilce, Jacinta, Sonia y Teresa.

Ellas nos dan ternura, amor, solidaridad y esperanza. A cada paciente que llega con amor le dan una cama bien tendida tenemos desayuno, almuerzo y cena todo no los dan gratis.

Aquí en el hogar vienen personas con diferentes enfermedades, procedentes de diferentes provincias.

Aquí nos une la hermandad, la solidaridad y nos apoyamos unos con otros. Las hermanas están siempre pendientes que no nos falte nada y nos cuida como una madre cuida a su hijos.

María Ruth Marin Chavez

He venido a Lima en busca del padre Nolberto Aguilar y por medio del padre conocimos a madre Dilce, madre Jacinta, madre Teresinha y nos trajo a la Casa Hogar. Las madres nos apoyaron con hospedaje y comida, a veces y en oportunidades con dinero.

He traído a mi cuñado porque esta delicado del riñón y ha sido derivado al hospital Loayza.

Antes del desayuno, oramos y luego nos vamos a apoyar en los quehaceres del hogar. Nos sentimos tan felices. Al igual en la hora del almuerzo, damos gracias al Señor por el alimento. Pero antes del almuerzo rezamos el santo rosario e igualmente en la cena. Y nos sentimos muy contentos, encontramos mucho cariño en la Casa Hogar y una paz en nuestro interior porque allí estamos más cerca con nuestro señor Jesús que nos bendice porque el es nuestro refugio y la razón de vivir.

En este Hogar se hospedan amigos de distintas provincias que vienen a ser hospitalizados en distintos hospitales de Lima.

Ruego a Dios que ilumine a nuestras madrecitas que son tan buenas con nosotros. Recibimos charlas y consejos. También nos apoyan con ropa. Nos llevan en grupo a misa de los domingos y nosotros nos sentimos muy felices como si fuéramos familiares de nuestras madrecitas. Nuestro dormitorio se llama San Camilo de Lellis.

Rogando a Dios todo poderoso que las colme de bendiciones a nuestras madrecitas porque de nuestro señor Jesucristo dependemos y sin El no somos nada.

Se despiden su amiga que los quiere mucho.

Teresa de Jesús Atoche Valdez

Primeramente agradecerle a Dios por mi enfermedad, porque a través de ella, he conocido a la madre Dilce y muchas personas de buen corazón como también a Monseñor Adriano que gracias a él tenemos un techo donde dormir, comer y todo lo necesario.

Gracias a esta casa no me siento sola, porque es como si estuviera con mi familia. Doy gracias a Dios por haber puesto a las madres en nuestro camino, ya que ellas nos brindan su apoyo, su amistad, su cariño, y sobre todo su amor.

Olga